Segundo Desafío: Reactivación Económica y Resiliencia ante Desastres

Como metrópoli, Santiago tiene una influencia mayor en la actividad económica nacional y, por ello, requiere de una coordinación que permita potenciar las capacidades que concentra, particularmente ante el escenario que nos deja la crisis sanitaria y los desafíos en materia de empleo, ingresos, e, incluso, de subsistencia y crecimiento. Del mismo modo, los esfuerzos de reactivación deben ser impulsados con una mirada de largo plazo, priorizando proyectos sostenibles y que fortalezcan nuestra resiliencia ante desastres.

 

Crisis Sanitaria por COVID 19

El drama de la pandemia ha afectado de manera dispar a la ciudad. Solo un 24% de los trabajadores ha podido migrar al teletrabajo, principalmente en empleos de mayor calificación. Los sectores más afectados han sido el de la construcción, debido a que las obras se han visto paralizadas por las cuarentenas y, el de restaurantes y servicios de alimentación. El Gobierno Regional puede jugar un rol clave en el desarrollo de infraestructura pública y de mejoramiento urbano, actividades claves para la reactivación.

 

Crisis del empleo y su impacto en las mujeres

A julio de 2020, según cifras del INE, se habían perdido 773.000 puestos de trabajo en la RM, casi un 20% de los que había un año atrás. Esta situación afecta de manera más grave a las mujeres, ya que muchas no solo han perdido el trabajo, sino que han debido dejar el mercado laboral por la desigual distribución de labores de cuidado en el hogar, ya que los niños están en las casas ante el cierre de las escuelas. La participación laboral femenina se encuentra hoy bajo el 45%, retrocediendo a un mínimo de más de 10 años.

 

El rol de los gobiernos locales en la recuperación económica

Naturalmente no sólo el Gobierno Regional estará abocado los próximos años en la recuperación económica, también los gobiernos locales, las municipalidades con sus  propias iniciativas de desarrollo comunitario y económico. Así, ante los enormes desafíos que se presentan, es de vital importancia ser capaces de aunar fuerzas, coordinar y optimizar el uso de recursos para causar el mayor impacto en la población.

 

Hacia una recuperación sostenible

Las iniciativas de recuperación económica que se impulsen deben tener una mira de sustentabilidad y ayudar a la mitigación y adaptación al cambio climático. En movilidad, prioricemos las veredas y las ciclovías por sobre las autopistas y carreteras. En sequía, prioricemos las soluciones basadas en la naturaleza por sobre las grandes represas, etc.

 

Resiliencia ante desastres

Las amenazas han sido parte de la vida de la ciudad y, sin duda, seguirán siéndolo. Tenemos que estar preparados para anticipar, prevenir y mitigar los efectos de los eventos naturales extremos que sabemos que vendrán: inundaciones, terremotos, incendios, olas de calor, aluviones y, como hemos aprendido, epidemias. Tenemos que tener la infraestructura adecuada, los sistemas de alerta temprana funcionando, los planes de emergencia definidos y probados y, sobre todo, una coordinación efectiva. Hay que mirar a la región no solo desde los asuntos del presente, sino también hacia el futuro.

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