La Concertación ha muerto. Viva la Concertación!

Enviado por Claudio Orrego el 30 enero, 2010 a las 1:21

Estimados, comparto con Uds. artículo escrito por Carolina Tohá, Ricardo Lagos, Oscar Landerreche y yo sobre el presente y futuro de la Concertación en la edición del 29 de enero de la Revista Qué Pasa.

Lo que dejan las campañas

Las campañas son procesos en que se ven las luces y sombras de nuestra identidad nacional. En ellas se hacen visibles, para todos los ciudadanos las virtudes y defectos de nuestra cultura, economía, política y sociedad. Las campañas tienen la facultad de desnudar al país, pararlo frente a un espejo y decir: “esto somos, con esto empezamos, a partir de esto construimos”.

Para hacer posible aquello las campañas alcanzan niveles de estridencia que la vida diaria no toleraría. Lo paradójico de las elecciones es que con todo lo panfletarias, estridentes, caricaturescas y narcisistas que son, al mismo tiempo sentimos que en ellas hay profunda solemnidad republicana. Sentimos que hay algo sagrado ocurriendo cuando vamos a votar, somos candidatos, servimos como vocales o ejercemos como apoderados. De ahí proviene la fuerza de lo que sentimos se expresó en esta elección.

Se expresó en la demostración de que en el Chile de la Concertación las elecciones fueron siempre limpias. Se expresó en la campaña de la segunda vuelta que demostró la dramática necesidad de una renovación en la Concertación que tiene algo de generacional pero mucho más de institucional. Se expresó en que las ideas de centro-izquierda siguen triunfando en Chile, prueba de lo cual es que todas las campañas, incluso la de la derecha, las tuvo en un rol comunicacional central. Y se expresó en además en la evidencia de que la Concertación debe estar haciendo algo mal, pues no logra convocar al electorado que adhiere a sus propias ideas.

Debido al rol que jugamos en la candidatura de Eduardo Frei Ruiz-Tagle hemos tenido la oportunidad de observar lo que ocurrió. A pesar de haber jugado los roles que nos correspondió, nos sentimos parte de una gran cantidad de concertacionistas que vivieron, se la jugaron y sufrieron en esta campaña, lo que nos ha permitido hacer una reflexión colectiva y transversal. Sabemos, sin embargo, que no tenemos ninguna exclusividad ni jerarquía en este debate que recién comienza. Hay muchos liderazgos que hoy están pensando las mismas cosas, y entre todos tenemos que abrir espacios para que esta deliberación sea inclusiva y fructífera. Sentimos, si, el deber de expresar y compartir lo que muchos nos han dicho que sienten respecto de este resultado. Sentimos que es importante expresar el dolor y esperanza de ese pueblo concertacionista y de centro-izquierda que está triste por el resultado, pero que tiene la convicción de que tenemos mucho que  construir a partir de las lecciones de la derrota.

 

La razón de la derrota

Todos tenemos ideas y juicios respecto a las razones que han llevado a esta coalición exitosa a perder votos sostenidamente durante los últimos años, culminando en esta última derrota. Sin embargo, es preocupante constatar que la mayoría de los actores políticos no ha hecho más que reafirmar sus antiguas tesis y prejuicios a la hora de explicar lo sucedido. Unos hablan de los errores de campaña; otros de fallas en nuestra propuesta programática; otros de la falta de consideración de los sectores medios emergentes; otros de la falta de acogida a demandas de grupos organizados como los funcionarios públicos o los profesores; otros culpan a nuestro candidato o a los otros candidatos de centro-izquierda; y otros al agotamiento de nuestro modelo de coalición y al estilo de funcionamiento de nuestros partidos.

Aunque tenemos opiniones claras en esta materia y las hemos expresado muchas veces, hoy preferimos hacer una invitación al debate antes que reafirmar nuestros puntos de vista. Hacer esta reflexión en forma honesta y profunda es una necesidad para volver a ser una opción competitiva y de mayoría en Chile. Ello implica una actitud de humildad y de diálogo, que permita escuchar las razones de los otros y no refugiarse en las convicciones y prejuicios propios. Es necesario dedicar este tiempo a esa tarea y emprenderla en cada partido así como en espacios transversales, abiertos a otros actores ciudadanos que tienen mucho que decir y que claman por ser escuchados. 

 

Lo que hizo la Concertación de Partidos

Lo que vivimos hace dos semanas fue la culminación de la restauración democrática de Chile. Todas las discusiones pendientes sobre el sistema democrático (la obligatoriedad del voto, el sistema binominal, la elección de intendentes… etc.) sin duda que continúan abiertas; pero todos reconocemos que ya no existe (a lo menos de boca para afuera) ningún sector cuya tesis política central sea la superioridad del autoritarismo por sobre la democracia, cosa que no era cierta hace diez o quince años atrás. Adicionalmente, ya no existen sectores políticos significativos excluidos del Congreso. Esa es obra de la Concertación, cuyo eje ordenador fue la restauración de la libertad e inclusión política en nuestro país.

La restauración democrática tuvo otro gran elemento: la creación y legitimación del sistema de protección social. El desafío de extensión de la protección social continúa abierto, particularmente hacia la clase media; pero todos reconocemos que (a lo menos de boca para afuera) ya no existen sectores políticos en Chile cuya tesis de política pública central gire en torno al Estado mínimo y en oposición a los derechos garantizados, cosa que no era cierta ni siquiera cuatro años atrás. Esa es obra de la Concertación.

El Chile que queda después de estos veinte años de gobierno es inmensamente mejor. Han sido dos décadas de avance constante y sostenido en todos los planos: la consolidación de la democracia y de las libertades públicas, el avance económico, la inserción internacional, la protección social, el desarrollo cultural. Chile es hoy más desarrollado y más justo, más libre y más educado que nunca en su historia.

No es raro, sin embargo, que el propio mundo de la coalición gobernante se sienta insatisfecho con su obra. Chile sigue siendo un país con desigualdades y exclusiones inquietantes, donde el contexto político e institucional hace difícil el avance de reformas sustantivas en temas claves como la educación, las normas laborales, el sistema tributario y la institucionalidad política, por mencionar algunas.

Explicar esas insuficiencias y darles respuesta es parte de la tarea de reflexión que hoy es necesario realizar.

 

Lo que podríamos hacer con la Concertación Ciudadana

 En esta elección aparecieron cuatro cosas muy nítidas que debemos abordar con mayor fuerza hacia el futuro:

  •   El desafío de un sistema económico, y particularmente laboral, que muchos sienten no los incluye como parte de un plan de desarrollo nacional, no los considera como socios de un proyecto, sino como un simple insumo, desechable y prescindible, que es apreciado solo si es barato, flexible y sumiso.
  • El desafío que representa la terca persistencia de la discriminación racial, sexual, religiosa y social; así como la desigualdad económica, regional, política, educativa y cultural en Chile.
  • El desafío que constituye la frustración de las clases medias emergentes y sectores de emprendimiento popular que a pesar de sus esfuerzos se sienten excluidas del poder, con límites evidentes a sus oportunidades, con la sensación de que el Estado no les llega y por consiguiente abandonadas a su suerte en la adversidad.
  • El desafío que representa la sensación entre muchos ciudadanos de que todos sus esfuerzos y progresos no han sido acompañados necesariamente de mejorías en su calidad de vida, en definitiva, del logro de la felicidad, que aparece aún como un privilegio reservado para algunos pocos.    

¿Qué tienen en común estos cuatro desafíos? A nuestro juicio, los cuatro expresan formas de desigualdad y exclusión. Es por eso que tal como los ejes ordenadores de la antigua Concertación fueron la restauración de la democracia, la superación de la pobreza y el establecimiento de la protección social; los ejes ordenadores de la nueva Concertación deberán ser la instauración de la igualdad, inclusión, competencia y meritocracia en la cultura económica y social chilena.

Este es un desafío político enorme porque no hay manera de enfrentar la desigualdad sin mayor participación ciudadana. La sociedad chilena es demasiado heterogénea, las formas de exclusión son demasiado variadas, los límites a la meritocracia son demasiado robustos como para que las soluciones se le ocurran a una elite iluminada. Las soluciones las tenemos que encontrar en forma colectiva, en forma participativa, en forma inclusiva, y esto requiere una reforma política profunda de nuestra coalición. 

 

Lo que serán nuestros partidos

Muchos somos aún militantes de partido, queremos continuar siéndolo y contribuir a su reforma y fortalecimiento. Creemos que no es concebible una Concertación sin partidos y entendemos que los cuatro partidos representan almas cívicas y culturas políticas que son el material fundamental con el que debemos construir.

Cada partido tendrá que llevar a cabo su propio proceso de reforma que se enmarcará en su propia cultura e historia política. En ese sentido no es esperable ni deseable que las reformas de los cuatro partidos de la Concertación sean ni simultáneas, ni idénticas… pero reformas tiene que haber. Tienen que  modernizarse los procesos electorales internos; tienen que abrirse los espacios de debate y dialogo; tienen que transparentarse los mecanismos de tomas de decisiones; tienen que incluirse nuevas formas de participación y nuevos vínculos con la sociedad civil; y tiene que terminarse con el clientelismo. Cada partido lo hará a su modo pero, desde nuestro punto de vista, el partido que no lo haga y prefiera el transe de un mantra en que se repite a si mismo que no se encuentra en crisis, que está de algún modo exento de estos desafíos, se extinguirá lenta y tristemente, causando de paso un daño enorme al proyecto concertacionista.

A nuestro juicio un buen lugar para comenzar a discutir la reforma de los partidos es preguntarse en forma muy simple y abierta: ¿Cuál es el partido que nos gustaría tener? ¿Cómo es la vida del militante que nos gustaría? ¿Qué tenemos que hacer para que volvamos a sentir en nuestra vida partidaria esa solemnidad, esa profundidad que sentimos al participar de los ejemplares procesos democráticos chilenos? ¿Qué tenemos que hacer con nuestros partidos para que militar en ellos vuelva a ser algo democrático, inclusivo, entretenido y constructivo?

Y respondidas estas preguntas utópicas, enfrentemos el proceso de crear esos partidos, sin escuchar tanto a las voces del escepticismo interesado, ni del pragmatismo cínico; sino con el arrojo que merece la querida memoria de quienes construyeron nuestros partidos, pero ya no están.

 

La Concertación Ciudadana a construir

 Con la misma fuerza tenemos que constatar que el actor central de la lucha por la igualdad, la meritocracia, la competencia y la inclusión será el ciudadano concertacionista. Muchos – ojala la mayoría – vuelva a poblar nuestros partidos, allí los necesitamos. Pero otros quizás escojan nuevas formas de participación a las que debemos dar cabida. Creemos que ha llegado la hora de reconocer formal y operativamente la transversalidad ciudadana que se encuentra en organizaciones ciudadanas de muy diverso tipo: de barrio, estudiantiles y juveniles, vecinales, profesionales y académicas; sindicales, religiosas y no gubernamentales; y también, por cierto, en nuevos movimientos y partidos de claro domicilio centro-izquierdista. Todas ellas tienen importantes contenidos que aportar y liderazgos que debemos incorporar.

 Con todo, la confianza ciudadana no la conquistaremos solamente con nuevos partidos, una nueva coalición y nuevas ideas. Todo ello debe ir acompañado de convicción, testimonio, pasión y ganas de construir el nuevo proyecto de la Concertación.

 Ha llegado la hora de inventar un mecanismo de adhesión concertacionista transversal y de diseñar el marco de derechos y deberes políticos que ello debiera contemplar. Ha llegado la hora de comenzar a construir una concertación de partidos ciudadanos y ciudadanos partidarios: la Concertación Ciudadana.

 Un desafío enorme… ¿qué duda cabe? Es una forma nueva de coalición política que tenemos que inventar. Una forma que quizás nunca se ha visto, pero que todos sabemos es el modo del futuro. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo entender que partes tiene que tener? ¿De que manera debe operar?

A nuestro juicio una buena forma de empezar es abriendo espacios  a un amplio debate y reflexión; no solo sobre la derrota lectoral, sino sobre el Chile de hoy y sobre como hacer que nuestras ideas puedan vincularse con la sociedad que juntos hemos construido. Debemos hacer esto retomando la manera horizontal de relacionarnos entre las estructuras partidarias y las múltiples y diferentes organizaciones ciudadanas que componen nuestro mundo socio-político; buscando reconocerse y reencontrarse; rearmarse y reorganizarse; para luego, con serenidad, conversar sobre como vamos a construir juntos esta nueva gran casa de la centro izquierda chilena.

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muy buena publicacion

Enviado por Eduardo Caviedes Aedo el 30 enero, 2010 a las 1:59

    Senor Claudio, esta publicacion esta muy buena, todos sabemos que la concertacion necesita una gran reforma, concuerdo en algunos puntos, en particular en el de buscar mas participacion de la gente en los partidos, es algo muy necesario para la coalicion, pero sin duda que la gente ya no ve interes en esos tipos de cosas. Lo que paso el dia 17 no fue una derrota de la concertacion, fue una victoria de la derecha, ellos supieron conquistar a alta parte del electorado, con sus promesas vacias y camufladas (Ej.: 1.000.000 de empleos de Pinera es equivalente a crear 250.000 cada ano). Sin duda que en su respectivo momento eso les pasara la cuenta.

  Sin ningun otro particular, y pidiendo unas disculpas por la manera de escribir en algunas partes, ( Sin la N con un palito arriba) debido a que estoy en un notebook que tiene su teclado en ingles.

Se despide

Eduardo Caviedes Aedo


corrección

Enviado por christian aguilera el 30 enero, 2010 a las 2:32

Sr. Orrego, si el título dice la concwertción a muerto, si esa a es de haber se le pone con H, solo es una crítica constructiva para un personaje público.

 

Saludos y traten de seguir renovando la política y sacando a las momias y los apitutados que nada hacen por el país.


la concertacion es mas que los partidos que la integran

Enviado por jorge reyes veliz el 30 enero, 2010 a las 4:40

la concertación es claramente más que los partidos que la integran. creo que uno de  los errores ha sido centrar todo dentro de la estructura partidaria. Tal como se señala en el artículo, existe un modelo de participación ciudadana en numerosas actividades sociales, económicas, culturales que no se han sentido representadas por los partidos políticos y que se sienten motivadas por participar, pero que a su vez, no se reflejan en los partidos políticos. Po ejemplo, miles de jóvenes participan en Un techo para Chile y no militan en partidos políticos. ¿Por que?. porque desean hacer cosas mas concretas que enfrascarse en el debate ideológico que parece ser el único motivo que guia, hasta ahora a los partidos políticos. Creo que en tanto no se abran hacia los independientes y se les escuche y de oportunidades de participación, no se producirá una renovación real. Si no es así, será simplemente más de lo mismo.


Estimado, sólo un detalle, La ...

Enviado por el 30 enero, 2010 a las 12:07
Esteban Barraza Berríos

Estimado, sólo un detalle, La concerta "ha" muerto, no "a" muerto, es del verbo Haber. Por su imagen pública digo yo... y muchos lectores...


Personas como usted son las ...

Enviado por Ismenia el 30 enero, 2010 a las 17:06

Personas como usted son las que se necesitan para renovar la política. Desde ya lo propongo a usted como candidato a presidente 2014.

Felicitaciones por su gran obra como alcalde de Peñalolen.


Nuestro movimiento

Enviado por el 31 enero, 2010 a las 11:25
Victor Ramirez

No tiene nada que ver con el articulo pero ya estamos trabajando en Facebook para la candidatura de Orrego presidente 2014!! asi aparece....

 

Unete...


comentario

Enviado por Nicolas Munoz Montes el 01 febrero, 2010 a las 12:01

Estimado Claudio,

Concuerdo en gran parte con lo que postulan, aunque creo que no se hacen cargo de una realidad, cual es que mucha gente voto por la ex-Concertación (reconozcamos efectivamente su muerte...), voto por Piñera, porque percibió que varios de los asuntos que preocuparon a la centro-izquierda, ya han permeado incluso a parte de la derecha, parte que es la que ven ha alcanzado el poder.

Estos votantes parecen definirse mas de centro que de centro-izquierda o centro-derecha. Mi impresión es que una nueva Concertación, ciudadana y todo, no es suficiente para recapturar a este electorado. El rechazo a la Concertación es también un rechazo a la división en mitades, y a los propios conceptos de izquierda y derecha.

La disputa que viene es la disputa por el centro, por lo que la diferenciación con la ex-Concertación no debe ser sólo de prácticas y caras, sino que también de posicionamiento electoral. Se requiere apuntar al centro.

En ese escenario, creo que eres uno de quienes puede recuperar votos de ese electorado, y el desafío es ganarle el quien vive al Gobierno, que sin duda tratará, y ya trata, de levantar figuras que contengan esta votación.

Valoro el esfuerzo que estás haciendo con los coautores el artículo; pero te exhorto a asumir en el futuro también una aventura algo mas personalista, buscando liderar a la dc y a independientes de centro.

Saludos,

Nicolas Munoz Montes

 


Crítica

Enviado por Isabel Pérez C. el 02 febrero, 2010 a las 14:34

Señor Claudio Orrego

Igualmente me parece un buen artículo  además de saber que somos capaces de hacer autocríticas,  en lo  personal veo que los chilenos somos realmente de memoria frágil o “chaqueteros”, un ejemplo el Presidente Ricardo Lagos tuvo un excelente gobierno, salvo el error de estudio del Transantiago que es lo que se ha usado como una continua crítica de la derecha y lo digo de esta manera y mirado de una forma personal,  lo que teníamos anteriormente  y  siempre en materia de transporte público era horroroso.  Micros parando en cada esquina, escolares rogando para que llegaran adultos a las paradas pues sino no les paraban, lo que me parece  pésimo, carreras infernales entre micros por ganar pasajeros, colgábamos igual , éramos víctimas de robos constantes,  malos tratos de los chóferes  hacia el público, y también como olvidar las muertes de chóferes por robar el dinero recaudado etc…  Eso tenía que cambiar para el bien de todos aquellos que no tenemos otro medio de transporte. 

Otros me hablaran  y que paso con la corrupción en algunos ministerios y yo podría decir ¿es el presidente capaz de controlar lo que pasa en cada uno de sus ministerios?. Creo que solamente Pinochet , “ninguna hoja se mueve sin que yo lo sepa” .  Todos ponemos confianzas en tareas que dependen de otros , ¿pero podemos controlar que estas tareas se hagan como han sido encomendadas?.  Para ver esto vasta con mirar en nuestra vida cotidiana,  esto va para el que es empresario, como para el maestro con su ayudante ,  hasta en el seno de nuestra propia familia y porque no decirlo en su propio municipio, espero que el señor Piñeira pueda escoger tan bien su ministerio para no ser  víctima de corrupción, en lo personal  lo dudo,  no hay país en el mundo donde no exista quienes se aprovechen de los cargos o situaciones para abusar.

Pero también hay servidores públicos honestos y  ellos son la gran mayoría, somos un país que tiene un crecimiento sólido, se han implementado excelentes políticas sociales, reformas de leyes laborales, etc… ect.. Pues detrás de todo esto hay gente con sentido de servicio público que trabajó para ello.  Nuestra imagen en el extranjero y así lo dicen quienes nos  visitan y que tiene experiencia en sus propios países,  reconocen nuestro como un país con muy poca corrupción.  He escuchado en más de una oportunidad decir a estos visitantes que vivimos quejándonos de todo, pero a diario cada uno de nosotros cual más cual menos le falla al sistema o  se justifica  diciendo, ¡chits todos roban!!   Canallesca escusa para justificar lo que no se debe hacer.  Pero bueno cada uno tiene lo que se merece, espero que los señores políticos nunca se olviden que la democracia existente hoy en día nos pertenece cada uno de los que luchamos, arriesgando hasta nuestras propias vidas para volver a ser un pías libre, lamentablemente  el error de ellos estuvo en no dar la misma batalla para luchar por esas demandas que eran importantes para el pueblo que lucho y que hoy se siente cansado o defraudado, lo que no es mi caso por cierto, pero esto no me deja ciega para ver el descontento de aquellos que no piensan como yo.

Escuche a la oposición como esperaba con ansias que la mujer “Michelle Bachelet Jeria”  que sucedía a Lagos se equivocara, disminuían su capacidad de manejo, hoy ella se va dejando un país sólido, con un 83% de aprobación.   No era ella “quien no gastaba las riquezas de cobre”, hoy la derecha da las gracias por el ahorro. Hablamos de la crisis que afecto al mundo, pero acá estábamos perfectamente preparados para enfrentarla, que falta de visión y de reconocimiento de los chilenos para no reconocer que más que despilfarrar hubo un manejo responsable de los recursos. Hoy la cartera de gobierno pasa a la derecha con las mejores perspectivas para hacer el mejor gobierno.  Que “tiraran toda la carne a la parrilla” como se dice, no me cabe la menor duda…. esto les pavimentará el camino para una reelección.

 Creo que volver a ser gobierno será casi imposible.

Señor Orrego mis felicitaciones por el desempeño que ha tenido en su comuna, no pertenezco a ella, pero conozco muy de cerca su obra. Solo me queda agregar que esta es sólo mi modesta opinión.

 

 

 


Sr.alcalde:solo lamento molestarlo con una ...

Enviado por Luis Alberto Pozo Mansilla el 05 febrero, 2010 a las 10:59

Sr.alcalde:solo lamento molestarlo con una inquietud,uno de los choferes de un concejal (miguel angel villarroel) no se que concejal es chofer no solamente con ser un narcotraficante,usar droga para consumo propio,abuso de mujeres (tiene de denuncia de violencia intrafamiliar),hacer trabajar a su señora en la calle como proxeneta, y usar el furgon que supuestamente es para uso del concejal en labores de la la gobernacion,lo ha usado no solamente para la campaña de Sebastian Piñera,sino que tambien lo usa como medio de transporte propio,ya que hace mudanzas,en el como sus viajes particulares al sur y a la playa para la venta de lo que compra en el sur (drogas,mas especifico pasta base,y marihuana).Como esa persona trabaja para el municipio o  para un concejal,sbiendo que su sueldo parte de nuestros aportes siendo la municipalidad de Peñalolen una de las mas claras y transparentes como lo ha manifestado la campaña como puede tener ha una persona asi trabajando  ya que hay otras personas con mejores antecedentes que estas persona y estan en lista de espera o sin trabajo.atte un vecino preocupado


Concuerdo con lo dicho, el ...

Enviado por Alvaro Castañón el 08 febrero, 2010 a las 19:48

Concuerdo con lo dicho, el problema es que no veo el nacimiento de una renovación (en todo sentido) del simple hecho de debatir. Personalmente he visto como en política se funciona, y he visto a que lleva el debate, y bien sabemos todos quienes militamos que el debate es entre sordos.

Probablemente en este momento ya se esta maquinando el cambio, y ese es el problema, ese no es el cambio que queremos los jóvenes, los militantes desinteresados, aquellos que llevan decenas de años vinculados a un partido y haciendo caso a caudillos que nos han llevado a la semi inconsciencia.

Hoy estimado camarada Orrego, se tiene una oportunidad única, tú tienes una oportunidad única. Hay que levantar la voz, mirar y anunciar lo que seremos como concertación, lo que seremos como DC y ver que ya no podemos perder nada más. De esa forma volver a trabajar limpiamente, volver a darle sentido a la palabra “camarada” o “compañero”, volver a pensar en el bien del país. Y ver que un joven ya no puede hacer las cosas peor de lo que ya se han hecho. Por ende hay que apostar. Y en eso hasta los militantes mas octogenarios están de acuerdo hace años.

Si, recuperaron la democracia, hicieron grandes cosas, fueron los padres del sistema actual. Pero no más, muchas gracias, ahora le toca a otros, y en lo posible que no sean de la misma dinastía.

Lo antes dicho Camarada Orrego, es el primer paso, después podemos hablar y hacer cosas con mucha más fuerza por la sociedad, la cual -con una mano en el corazón- a muchos hace rato se les olvido.


Opinión

Enviado por Francisco Javier del Solar el 08 febrero, 2010 a las 20:18

Claudio:

 

Primero, antes de comentar el escrito, quisiera felicitarlo por ser uno de los pocos políticos que inspiran confianza, que se ve cercano a la gente y no como un Dios que organiza nuestras vidas, que se le piden cosas, y que es imposible de alcanzar.

 

En relación a lo que señalan (Ricardo, Carolina y Tú) en el texto, quisiera plantear una idea que a ningún político de la Concertación se la he escuchado: la mayoría de la gente chilena (a excepción de los más acérrimos militantes y personas que realmente le importa la política) no vota por un Presidente por ser representante de un partido político, muy por el contrario, vota por la empata y la confianza que le causa la persona tras el personaje público. Por ejemplo, y recordando al Presidente Lagos, la Señora Juanita no voto por Sebastian Piñera porque es de la Coalición por el cambio, ni por que le crea que no habrá delincuencia ni corrupción (que por lo más es un fenómeno que ocurre en todos los países, independiente si es de izquierda o es de derecha, por lo tanto, no porque haya cambio de sector gobernante va a desaparecer),  si no que voto porque lo encuentran buen mozo, (sobre todo las abuelitas), porque creen que ''si tuvo suerte con sus empresas, probablemente hará surgir a Chile y lo convertirá en un país desarrollado'' (una de las mejores falacias por comparación de la política chilena), porque es hombre (voto de las personas machistas que odiaron que una mujer fuera la ''Jefa de Chile'') o por el simple morbo de ver a la Concertación fuera del Poder Ejecutivo. Lo mismo paso con Bachelet, creo que es de una inteligencia mínima darse cuenta que ella NO ganó porque fue una gran Ministra de Salud o de Defensa, sino porque simplemente era mujer, de hecho frase fuerte era esa. ‘‘Porque soy mujer''. De ese mismo recuerdo, uno se puede dar cuenta que si no hubiese sido por esa mujer de cabello rubio y lentes de los '60, el gerente de la sonrisa eterna hubiese pegado el golpe final a la coalición gobernante del 2005, pero no fue así, porque la gente votó por el boom del momento, al igual que en esta elección.

 

Me da un poco de incredulidad escuchar, ver y leer que se reformulará la Concertación, con figuran nuevas, con gente joven. Espero que sea cierto, porque en política se promete mucho y se cumple poco, solo el tiempo lo dirá.

 

Francisco Javier del Solar H.

Estudiante  de Derecho


DE ACUERDO

Enviado por Gonzalo el 10 febrero, 2010 a las 1:27

Bien Claudio, como es recurrente, analizas con tino la realidad de la politica nacional, igual que tus coautores, especialmente el Pdte. Lagos, a quien respeto mucho. La mayoría de los chilenos que hemos estado lejanos a la política esperamos que con este cambio las cosas quizá mejoren, creo que  igual hay que apoyar en lo trascendente a quien sea nuestro Pdte., en este caso Sebastián Piñera, pues él se ha ganado y se merece la oportunidad de plantear sus proyectos y políticas, claramente es un hombre inteligente y tiene una trayectoria que cada uno juzgará. Creo que puede hacer cosas buenas.  Si va todo bien, perfecto, bien por nuestro país, todo nuestro apoyo, con una eventual crítica constructiva eso sí. Si no es así, y vemos un retroceso, es obvio que el día de mañana tú y quienes pensamos como tú, tendremos mucho trabajo por hacer.

Gracias por tus luces, estaremos atentos.







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