Los invito a leer una carta en que reflexiono sobre el apoyo de Patricio Navia a Sebastián Piñera. Espero comentarios:
Patricio Navia ha publicado una columna en la que
defiende la legitimidad de que, quien ha sido concertacionista en el
pasado, pueda votar esta vez por la Derecha, acusando como causa de esa
legitimidad la actuación que han tenido los dirigentes y los partidos
de la Concertación.
Comparto buena parte del diagnóstico expresado por Navia. Ya he
expresado antes que la Concertación, fundada en un consenso profundo de
respeto y cuidado de la democracia, de solidaridad y oportunidades para
todos los chilenos, especialmente los más pobres, y de inclusión social
y apertura al mundo, ha fallado en renovar su visión, sus prácticas y
sus dirigencias, de manera de sintonizar mejor con las expectativas de
los ciudadanos de hoy y los desafíos de mañana. La demanda expresada
por todos los simpatizantes de las candidaturas de Frei, Arrate y MEO
ha sido la misma: se requiere urgentemente construir un nuevo consenso
y una nueva forma de hacer política.
En todo caso, sospecho que el análisis de Navia se queda corto. La
derecha no ha mostrado mejores procedimientos ni mayor sintonía con las
demandas ciudadanas. Su candidato tampoco fue seleccionado en primarias
abiertas y competitivas, ha sido incapaz de delimitar la relación de la
política y el dinero (ni el propio ni el de sus partidarios), y sus
propuestas están llenas de generalidades vagas y promesas incumplibles.
Y en esto no se trata de establecer un empate, sino de llamar la
atención al hecho de que es la Política la que debe renovarse, sin
importar la pertenencia a uno u otro bloque. Es la actividad misma la
que ha perdido conexión y sintonía con un mundo donde ha cambiado mucho
todo, como para suponer que podemos seguir haciendo política como se
hacía hace 20, 40 o 100 años. Más allá del resultado del próximo 17 de
enero, es todo el sistema político el que tendrá que repensarse y
refundarse, a riesgo de que sus representantes y. peor aún, sus
instituciones, sigan perdiendo el apoyo de la gente.
Una elección es más que un concurso de simpatía o popularidad. Lo que
está en juego en cada elección, especialmente en una Presidencial, es
una visión respecto del país que queremos construir, visión que se basa
en principios y valores, y que se expresa en una práctica específica,
un conjunto de propuestas y acciones que demuestran dichos valores.
No es lo mismo votar por la Concertación o por la Derecha: ambas
representan formas distintas de entender a Chile y sus desafíos,
maneras diferentes de enfrentar las dificultades y resolver los
problemas. Permítanme un ejemplo: en la crisis económica del 83, la
Derecha privatizó las empresas públicas, le entregó dinero a los
bancos, le quitó parte de su previsión a los jubilados y disminuyó todo
el gasto social, creando una crisis en los sistemas de salud y
educación de la que todavía no terminamos de recuperarnos. En la crisis
económica de 2008-2009, la Concertación incrementó la protección
social, fortaleció el empleo y la organización sindical, aumentó el
gasto social para ayudar a los más pobres y la clase media a superar la
crisis. Hoy todo el mundo aplaude el manejo que Chile hizo de la
crisis, sin embargo eso no es casualidad ni la inspiración divina de un
ministro: es el resultado de una forma de entender y aplicar el
proyecto político de la Concertación para Chile.
Un ciudadano responsable toma decisiones en política (entre ellas su
voto) inspirado por estos principios y valores, sabiendo que son estos
los que darán sustento a las acciones del futuro gobierno. Sostener que
es legítimo aplicar una “sanción razonable” a algunos dirigentes porque
no se han renovado, no escuchan suficientemente o no son simpáticos,
puede ser una liviandad y una falta de responsabilidad.
Nuestra convicción es que se pueden hacer bien las cosas, es que la
renovación de la política ya ha comenzado un proceso inevitable y
estamos dispuestos a ser parte de él, a liderarlo y a transformarlo en
un compromiso efectivo con las chilenas y los chilenos. Nuestra
convicción es también, que una nueva Concertación está naciendo, con
dolores de parto incluídos, y que perseverar en los principios y en los
valores que han dado a Chile un espacio de respeto en el mundo, es más
necesario que nunca.
Claudio Orrego
Alcalde de Peñalolén















renovacion en politica
si en algo ha fallado la concertacion (y tambien la derecha) es en adaptarse a un nuevo chile fruto de los mismos exitos del pais, las cupulas politicas estan muy enclaustradas en sus nichos y balcones ajenos a las realidades del dia a dia, de hecho quienes en su momento estuvieron cercanos a la gente, quizas simplemente por el mejoramiento de su estatus perdieron esa conexion, ambas coaliciones han fallado en una medida principal de supervivencia: el sumar en forma constante nuevos talentos no solo salidos de la clase politica misma sino en general de todos los ambitos, sin siquiera engrosar esos numeros directamente menos se puede esperar que esos nuevos talentos puedan ir tomando posiciones preponderantes al menos en 2da o 3era fila otorgando al menos el entendimiento y conexion que se ha perdido.
en un chile con un mejor pasar, con mayor posibilidad de optar a cultura y conocimientos, el sumar talentos solo de ciertos enclaves es injustificado, OA lo demostro sumando profesionales de multiples realidades en un esfuerzo de discutir los temas pais, esto, la existencia de ya una gran cantidad de figuras jovenes y frescas, y fundaciones como chile21 y otras, le dan una ventaja a la concertacion (por sobre una derecha mas cerrada con minimos y poco inclusivos grupos tantauco), de correr con ventaja en esta batalla de mediano plazo que es justamente no de sumar a los con "mejor cv" sino a los mas talentosos.
si algo enseño esta eleccion es la necesidad de pensar mas a futuro y mas en la gente.
bueno la centro derecha no ...
bueno la centro derecha no ha gobernado desde hace 51 años, habria que ver como lo hace